Trastornos de la voz, Logopedia Bilbao

written by Rober on marzo 14, 2013 in Logopeda en Bilbao with no comments

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Ocho de cada diez casos de afonía y ronquera se deben a la mala utilización de la voz.

Por mucho que sepamos hablar, no siempre utilizamos la voz de forma adecuada. De hecho, ocho de cada diez casos de afonía o disfonía (más popularmente conocida como ronquera) se deben a un uso incorrecto o un abuso la voz. Gritar más de la cuenta, hablar deprisa, sin respirar correctamente o acumular demasiada tensión muscular a causa del estrés, provocan que las cuerdas vocales sufran y que eso se traduzca en un deterioro de la voz o, incluso, en su pérdida total. Las mujeres, debido a su anatomía y fisiología, son más susceptibles que los hombres a sufrir estos trastornos que si se presentan a menudo o persisten en el tiempo precisan de atención médica.

Afonía y disfonía

La afonía se da cuando una persona se queda totalmente sin voz y la disfonía o ronquera, cuando la voz pierde calidad acústica, esto es, cambia de tono y se hace más sucia. En la mayoría de las ocasiones a este último trastorno erróneamente se le denomina afonía, como subraya la médico foniatra Rosa Bermúdez, miembro de la Sociedad Médica Española de Foniatría (SOMEF) y profesora de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga.

Bermúdez explica que la afonía puede ser el estadio final de una disfonía que no ha sido bien tratada o que no se ha diagnosticado a tiempo; no es un problema muy frecuente, al contrario que la ronquera, que sí es bastante habitual. “Las personas que padecen una disfonía crónica pueden acabar presentando una afonía en momentos puntuales, como consecuencia de un grito, un catarro o de cansancio excesivo. Estos abusos circunstanciales de la voz dan lugar a que una ronquera más o menos leve evolucione a una afonía, que aunque sea transitoria, supone la pérdida total de la voz”, indica.

En los últimos años se diagnostican numerosos trastornos de la voz ocasionados por un mal uso de ésta, algo que en opinión de Bermúdez puede deberse a factores muy distintos, pero entre los que frecuentemente se encuentran el elevado ruido medioambiental, la inadecuada climatización de los lugares de trabajo y, sobre todo, el empleo de una excesiva tensión muscular para emitir la voz.

En estos trastornos de la voz inciden también numerosos factores causales, ya que, aparte del origen funcional (mal uso), pueden facilitar su aparición las lesiones congénitas de la laringe, que aunque son infrecuentes, hacen que el niño presente una voz ronca desde una edad muy temprana. Otras veces la disfonía aparece como consecuencia de enfermedades de índole tan diversa como una alergia, un catarro fuerte o incluso afecciones más graves como un cáncer. De igual modo, los problemas digestivos también pueden afectar a la voz, especialmente cuando se da el denominado reflujo gastroesofágico, que hace que una parte de los jugos gástricos penetre en la laringe y congestione e inflame las cuerdas vocales.

Algunos casos de afonía y de disfonía pueden responder a una psiconeurosis, que es un trastorno mental en el que el paciente cree que se ha quedado sin voz. Aunque físicamente no se le detecta ningún problema en la laringe, la persona llega a perder la capacidad de emitir la voz de forma voluntaria. En este caso no hay una patología orgánica en la laringe, sino que el origen de la alteración vocal se debe a que se somatizan una serie de miedos y angustias y se utilizan la afonía o la disfonía como formas de autodefensa. No obstante, según la médico foniatra, este trastorno de voz es bastante excepcional en la población sin problemas mentales.

Junto a estos factores causales, también hay diversos elementos de riesgo que influyen en que el deterioro de voz se produzca de forma más temprana o tardía, como puede ser la historia previa de enfermedades que la persona haya padecido o padezca en el presente (si es alérgica, diabética, tiene malas digestiones, problemas en la columna vertebral o un alto nivel de estrés y de tensión muscular…).

¿Cuándo se utiliza mal la voz? Sobre todo al gritar o al hablar fuerte de forma prolongada, puesto que se ejerce una excesiva tensión muscular sobre la laringe, la región de cuello y los hombros. Esto contribuye a que las cuerdas vocales se congestionen e inflamen, lo que les dificulta su normal vibración y hace que produzca un sonido sucio, alterado, que es lo que comúnmente se denomina “voz ronca”, según expresa Bermúdez. Si se trata de un episodio puntual (hablar fuerte por estar en una discoteca, en un concierto…) y después de ello no se vuelve a forzar la voz durante unas ocho o diez horas, la disfonía puede desaparecer sin más. Pero si ese periodo de recuperación no se cumple y se vuelve a abusar, la inflamación se podría convertir en permanente.

 

 

Trastornos de la Voz

- Afonía: patología en la cual se produce una pérdida total de la voz (temporal), provocada por diferentes factores.

- Disfonía: alteraciones de la voz, en cualquiera de sus cualidades: duración, intensidad, timbre y tono, debido a perturbaciones orgánicas o a una falta de coordinación de los músculos respiratorios, laríngeos o de las cavidades de resonancia que intervienen en el acto vocal.

Disfonías por abuso y mal uso vocal

– Hablar excesivamente, Chillar, gritar excesivamente, aclaración de la garganta y demasiada tos, vocalizaciones forzadas.

– Hablar con una técnica inadecuada Inhalación de polvo, humo y gases nocivos, etc. Elevar mucho la voz.

– Este problema se suele dar frecuentemente en los maestros y facilitadores

Disfonías de Profesionales

Cuando la disfonía va asociada a la profesión del paciente hablamos de Disfonías Profesionales es fácil diagnosticarla cuando el paciente, al disfrutar de períodos de descanso por vacaciones, fines de semana,… siente una mejoría en la voz. Enfermedades de posible origen laboral los nódulos de las cuerdas vocales del profesorado.